Continuamos el artículo ya iniciado en el que remarcábamos la importancia de la compra planificada, desde la perspectiva de la alimentación en el hogar, como un elemento ya no solo de ahorro sino también de sostenibilidad, ya que, como pudimos comprobar en aquel artículo inicial, el derroche de comida en nuestro país generaba al cabo del año toneladas de comida perdida.
Puede ser que el lector, si no ha emprendido aun este tipo de acciones de ahorro y sostenibilidad para su domicilio se pregunta acerca de cómo comenzar a aplicar dichas acciones, pues bien, la primera de ellas es básica y ya la hemos citado; la compra planificada.
La compra planificada en primer lugar distinguirá dos grandes áreas; por un lado las compras de día, de los productos perecederos que consumiremos en el día o, como máximo en un plazo breve de tiempo, y, claro está, la compra de productos no perecederos o de mejor modelo de conservación, compra esta que haremos con una frecuencia que puede ir desde semanal hasta quincenal o, incluso, contando con buenos elementos del almacenaje y conservación, mensual.
En la compra planificada de productos no perecederos, en la que además podemos incluir también consumibles del hogar no relacionados con la alimentación, resulta fundamental establecer un criterio de compra.
Acudir a esta compra sin tener definido previamente lo que se necesita es igual a comprar de más siempre, sin excepciones.
La planificación de los menús, el control de los consumos y gastos de productos, ayudará de manera muy intensa a crear unas rutinas claras en la lista de necesidades y compras que será sin duda de gran ayuda en esta búsqueda tanto de ahorrar dinero como de no derrochar comida.
Fuente: Ahorro.net













Otra forma de hacer Banca
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